Usted está en: Editorial Tiquicia.COM > Nuestros Ferrocarriles

Copias R & D

Visite a nuestros patrocinadores!

 

Nuestros Ferrocarriles
9 de Mayo del 2005
Editorial de Tiquicia.COM
editorial@tiquicia.com

     Costa Rica tiene 950 kilómetros de vías férreas que cruzan el país, de costa a costa, uniendo a los principales puertos de la Republica con la ciudad capital. También cuenta con tramos ferroviarios que comunican a las principales ciudades de las provincias circunvecinas con San José. La construcción, y posterior mantenimiento, de estas líneas de ferrocarril fueron implementadas por visionarios gobernantes que tenían una idea muy clara de la importancia que una adecuada red de trenes tiene para el desarrollo económico de un país.

     Fue a través de estas líneas de tren que se transportaron millones de toneladas de café, banano, azúcar, flores, frutas y otra variedad de productos para ser embarcadas, en Limón, Puntarenas o Caldera, hacia los puertos del mundo donde Costa Rica exportaba.

     En estos trenes se escribieron centenares de páginas de nuestra historia patria. En sus vagones viajaban trabajadores que se dirigían al campo o a la ciudad, estudiantes universitarios, turistas nacionales que ansiaban escapar de los fríos vientos del Valle Central y respirar la brisa marina, o bien extranjeros quienes con gran emoción los abordaban para vivir la aventura tropical del “jungle train”. Fueron estos trenes testigos de romances nacientes, interminables tertulias, componendas políticas y nostálgica admiración, incluso para sus más habituales pasajeros, cuando observaban desde las cumbres y puentes, por los que pasaba el tren, el bucólico paisaje que robaba admiración a través de las ventanas del tren, ese paisaje único y hermoso de la geografía costarricense con sus siempre verdes montañas, laderas, riscos, precipicios, ríos y valles.

     Una década ha pasado desde que se cerraron los últimos ferrocarriles en Costa Rica. Durante los 90 tuvimos gobiernos carentes de visión que, por acción mal intencionada u omisión poco inteligente, acabaron con los trenes de Costa Rica. Actualmente el transporte de mercaderías hacia los puertos se hace en camiones y furgones que, por precios más caros, los llevan a las costas. Las personas se trasladan en autobuses cuyos dueños tienen los derechos exclusivos para realizar dicha tarea en los tramos asignados.

     Detengámonos un momento, a pensar en dos aspectos importantes, primero… ¿quiénes ganaron, y siguen ganado, cuando los trenes dejaron de funcionar? Segundo, en todos los países desarrollados del mundo hay ferrocarriles; ¿eso en qué nos convierte a nosotros?

     Se aproxima la discusión de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, el turismo para este año se calcula que superará los dos millones de visitantes. Pero Costa Rica sigue sin sus trenes, y no goza de la capacidad para ofrecer los beneficios únicos que trae consigo un ferrocarril. No solamente perdimos una fuente generadora de divisas e impulsadora del desarrollo. También nos arrancaron una forma de vida.

     Nuestras líneas ferroviarias siguen estando ahí, yacen abandonadas, en mal estado y dilapidadas, pero ahí están. Todavía podemos rescatarlas, y con ellas quizás algo podemos devolverle a nuestro país, y dejarle a las generaciones venideras.

Editoriales relacionados
Artículos relacionados
Enlaces relacionados

Editorial de Tiquicia.COM
editorial@tiquicia.com

                                                                  
  
   Presione el logo de Tiquicia o Enter para Buscar

[ Tiquicia.COM ] [ Sobre Tiquicia ] [ Comentarios ] [ Agregue su página ] [ Anuncios ]

Info@tiquicia.co.cr
®1999-2010 Tiquicia.COM S.A.
Derechos Reservados

Tiquicia.COM, S.A.

 

Tiquicia.COM, S.A. es mejor vista usando Microsoft Internet Explorer