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El
Habeas Data
15 de Julio del 2002
Editorial
de Tiquicia.COM
editorial@tiquicia.com
La tecnología de la información trae consigo
múltiples beneficios para una sociedad, la cual goza de la eficiencia
que los avances en esta materia aportan a su desarrollo. El elemento
que nos ha motivado a emprender esta búsqueda de medios tecnológicos
innovadores es bastante más antiguo, lo podemos llamar la sed por la
información.
Dicen que la información es poder. En
realidad no pretendemos entrar a analizar los fundamentos filosóficos
de esa premisa, sin embargo reconocemos como un hecho innegable que
todos, tanto en nuestra esfera personal como laboral, buscamos tener y
conocer información sobre distintos aspectos, ya sean locales o
internacionales, familiares o empresariales, académicos o, porqué no,
ligeros y entretenidos. Al fin y al cabo son datos, cuya naturaleza
atrae el interés de distintos grupos.
La persona, comprendida en su acepción más
simple, es poseedora y a la vez generadora de información. Hablamos de
aquella información propia a la esfera íntima y profesional de
cualquiera de nosotros. Cada uno tiene derecho a esta esfera de
intimidad, que se enmarca dentro de la esa libertad inherente de la
que disfrutamos. Esta libertad nos permite desenvolvernos como
individuos. La protección a esta intimidad es lo que nos motiva a
escribir este editorial.
Existen datos, o aspectos en nuestras vidas,
que no queremos que se divulguen, ya sea por razones familiares,
empresariales o porque así lo hemos dispuesto, ese es nuestro derecho,
es nuestra intimidad y solo nos pertenece a nosotros. Sin embargo, hay
ocasiones en que esta esfera se ve transgredida y nuestra información
es divulgada sin que medie nuestro consentimiento, o bien la misma es
vendida al mejor postor con el fin de perjudicarnos, incluso muchas
veces se atenta contra nuestra integridad con datos falsos.
A pesar de vivir en un estado de derecho, los
costarricenses aún no contamos con un instrumento jurídico idóneo para
protegernos en este aspecto. Nos referimos al Habeas Data, un recurso
especial que se interpone ante los tribunales competentes, en nuestro
caso sería la Sala Constitucional, cuyo fin es defender nuestro
derecho a la privacidad e intimidad.
¿Protegernos de quienes?
Ha habido muchos casos en los que esta
pregunta se contestaría por si sola. Personas que no han recibido un
empleo porque los patronos recibieron información falsa, o
desactualizada, individuos que aparecían en listas de morosos en los
bancos a pesar de nunca haber solicitado créditos, personas despedidas
o discriminadas debido a que datos sobre sus preferencias políticas o
sexuales se filtraron. Cada uno de estos casos representa injusticias
que se materializan días tras día, injusticias cuyos perjuicios han
generado efectos a su vez injustos y dañinos.
Tenemos derecho a conocer la información que
se refiere a nuestras vidas, lo tenemos porque esa información nos
pertenece. También tenemos derecho a decidir y rectificar, a tomar
acciones que nos resguarden. El Habeas Data es el medio para este fin.
La Asamblea Legislativa está por aprobar un
proyecto de reforma a la Ley de la Jurisdicción Constitucional,
pretendiendo incorporar un capítulo que establezca el Habeas Data como
un recurso distinto al de amparo, que proteja, de forma exclusiva, los
derechos a la intimidad. Importante y valiosa medida, que si bien
llega tarde, será bien recibida por los costarricenses decentes y
deseosos de protegerse de los abusos y evitar manchas a su integridad.
La aprobación del Habeas Data es,
consideramos nosotros, una medida necesaria para que el Derecho
evolucione conforme a los tiempos. El Internet ofrece, y nos trae,
maravillas, lo mismo la tecnología; el Habeas Data asegurará que ambas
sean seguras para sus usuarios, quienes podrán disfrutarlas con
libertad gracias a este instrumento.
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