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El Internet y sus empresas
11 de Junio del 2002
Editorial
de Tiquicia.COM
editorial@tiquicia.com
A propósito de un artículo sobre las
compañías de Internet costarricenses, en la sección de Economía de La
Nación, quisiéramos ahondar un poco en relación con algunos conceptos
esgrimidos por su autor y explicar varios aspectos medulares acerca de
las empresas en Internet y como estas generan sus ingresos.
Un poco de Historia...
El Internet surge al final de la década de
los años 40, cuando las fuerzas armadas de los Estados Unidos
desarrollan un sistema de redes que les permitían compartir y
almacenar información secreta, la cual estaría segura en caso de una
guerra, pues si una base era destruida, la otra tendría exactamente la
misma información. Posteriormente el sistema de redes se expandió,
permitiendo a las universidades tener acceso a ellas, con el propósito
original, compartir e intercambiar información.
Con el avance de la tecnología, especialmente
en el ámbito de las computadoras personales, unos científicos europeos
desarrollan el world wide web, mejor conocido por sus siglas www. El
advenimiento de este método, conjugado con el sistema de redes
mencionado, nos trae lo que hoy conocemos como el Internet, una red de
redes. En la década del 90 cualquier persona puede conectarse desde su
computador a dicha red y disfrutar de toda la información que en ella
esté almacenada. Hay una literal explosión de información y usuarios
que desde cualquier punto del planeta se comunican.
Las empresas
Ahora bien, se contaba con la red, había
usuarios, computadores y conexiones telefónicas, pero ¿Cómo acceder a
toda esa información? Ahí entramos nosotros, las empresas de Internet.
Desarrollamos sistemas fáciles de usar y visualmente atractivos, para
que ustedes, los usuarios, pudieran, a través de nuestros portales y
buscadores, encontrar lo que necesitaran.
Sin embargo, estas compañías necesitan
generar ingresos para sobrevivir y crecer, este es el mismo principio
que rige cualquier actividad empresarial en un mercado libre. El
principio de la acumulación de capital y la inversión.
Cuando las primeras empresas de esta
naturaleza salieron, las expectativas fueron muchas. Se generan
nombres estrafalarios como el New Economy, para calificar una
actividad que por si sola no tenía nada de nueva, pues solo era una
forma más para atraer clientes y publicidad. Tan altas fueron esas
expectativas que sus precursores creyeron que podían inventar el agua
tibia. Desarrollaron formas “innovadoras” para llamar a sus clientes.
Así surgieron dos modos de hacer negocios entre las empresas de
Internet. El intercambio de banners y los programas de afiliación.
El primero consiste en que dos o más empresas
que tengan páginas en Internet, desde las cuales se ofrecen bienes o
servicios, hacen un intercambio de publicidad. Entonces la empresa X
deja que la compañía Z coloque anuncios en su sitio, y de forma
recíproca, la otra hace lo mismo. ¿Qué pasó con esto? Pues nada. Todos
muy contentos porque habían logrado publicidad nueva y colocado la
suya en otro sitio sin tener que pagar un solo peso. Pero... ¿y las
ganancias? Nunca llegaron.
Los programas de afiliación partían de un
principio distinto. Una empresa que distribuyera bienes determinados,
ofrecía a otros la posibilidad de generar divisas a través de un
programa de estos. Amazon fue una de las que comenzó con estos
programas. Los sitios que pusieran banners publicitarios de Amazon, se
ganaban una comisión por cada persona que accediera este sitio y
comprara un artículo de los tantos que allí se venden. Esto,
obviamente, tampoco funcionó. Primero porque las ventas por Internet
no eran tantas como se esperaba, las páginas que se afiliaban
colocaban anuncios para Amazon que no les generaban ganancias y
ninguno ganaba. Resultó que los usuarios preferían ir directamente a
Amazon que hacerlo por medio de un clic en otro sitio, y para sorpresa
de muchos, el comercio electrónico no fue el gran boom que todos
esperaban.
Las expectativas giraron en torno a estos dos
sistemas y, por supuesto, en el año 2000 muchos no dieron abasto. Pues
funcionaban con base a intercambios comerciales de nada de por nada...
La semana entrante lea la conclusión de este
editorial, en el cual explicaremos cuales son, según nuestra
perspectiva, las reglas a seguir en esta industria y porque los que
sobrevivimos a la debacle del 2000 seguimos acá.
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