|
Apertura del acceso a Internet
27 de Mayo del 2002
Editorial
de Tiquicia.COM
editorial@tiquicia.com
Un proyecto de la ley muy prometedor se
encuentra en la corriente legislativa. No solo es prometedor por su
naturaleza, también es ambicioso en sus metas y objetivos. De ser
aprobado este proyecto, y lo viéramos convertido en ley de la
República, cada uno de nosotros podrá escoger a cual empresa le
compramos el servicio de acceso a Internet.
Sobre la apertura
El servicio de acceso al Internet en Costa
Rica es administrado por la empresa estatal Radiográfica Costarricense
S.A. (Racsa). Por imperativo de ley, este servicio no puede ser
ofrecido por ninguna otra empresa que no sea Racsa, ya que forma parte
del monopolio que el Estado detenta sobre las telecomunicaciones.
Este nuevo proyecto de ley pretende abrir el
mercado, de forma tal que se otorguen concesiones a diferentes
empresas, nacionales e internacionales, y sean estas las que ofrezcan
el servicio de acceso a la red.
Según la ley que se pretende aprobar, la
apertura sería indirecta. Es decir, las empresas le comprarían al ICE
los servicios de acceso, y estas a su vez ofrecerían este acceso a sus
clientes. Sin embargo, se quiere habilitar una apertura directa,
permitiendo que compañías utilicen sus propios medios para lograr la
conexión y provean a sus clientes con los servicios de acceso.
El ICE no es un proveedor directo de acceso a
Internet. Esta empresa estatal compra espacio de satélite y derechos
de uso a otras compañías proveedoras. Es así como nosotros logramos
conectarnos al Internet, a través de los servicios arrendados por el
ICE a terceros. Si una empresa que sea proveedora directa de esta
clase de servicios entra al mercado, los costos de operación serían
más bajos y ,consecuentemente, también lo serían los costos de acceso
para el usuario final. A la luz de lo anterior, no es difícil adivinar
cual apertura es más beneficiosa.
Vamos a ver que pasa...
El solo intento de abrir el mercado de
Internet puede llegar a generar las reacciones más inesperadas. No van
a faltar quienes marchen a la Asamblea Legislativa y acusen a los
Diputados de venderse a las transnacionales, muchos se opondrán
alegando que sería regalar el patrimonio nacional, pero habrá otros,
más coherentes, que van a saber dilucidar entre lo bueno y lo malo, lo
competitivo y lo ineficiente. Esperemos que estos últimos sean los
más, porque si pretendemos tener una Costa Rica que pueda afrontar los
retos del futuro, necesitamos que este proyecto sea una realidad.
|