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El Referéndum
fortalece nuestra democracia
20 de Mayo del 2002
Editorial
de Tiquicia.COM
editorial@tiquicia.com
La Asamblea Legislativa aprobó en tercer
debate la reforma que establece el mecanismo de consulta popular que
conocemos como referéndum. Acertada decisión la que han tomado los
señores Diputados al proveer al pueblo costarricense con esta
institución jurídica que, sin lugar a dudas, fortalecerá nuestra
democracia.
¿Qué es el referéndum?
La institución del referéndum se relaciona con la libertad que debe
imperar en una democracia. Esta libertad toma varias formas, podemos
observarla en una de sus acepciones clásicas, la libertad de
expresión, así como en el derecho de auto determinación de los
pueblos. El referéndum, dentro de su marco jurídico y democrático,
contiene estas libertades y derechos. Incluso se deriva de ellos.
Un referéndum es similar, en su mecánica, a como lo puede ser una
elección presidencial. Se hace un llamado a la ciudadanía para tomar
decisiones, por medio del voto, sobre temas que se refieran
directamente al patrimonio del estado, política, reformas
constitucionales o legales y otro número de cosas que pueden ser
llevadas a la tribuna de los costarricenses, para que seamos nosotros
quienes decidamos, en lugar de los gobernantes o legisladores, acerca
del rumbo a tomar en aspectos determinados.
Un referéndum contiene una pregunta, de forma tal que se puede
consultar a la ciudadanía si desea, o no, la ruptura del monopolio
estatal de las telecomunicaciones. Cada persona marca con una señal en
la casilla que prefiera, siendo estas, usualmente, Sí o No. En el
tanto el referéndum reciba la cantidad de votantes necesarios para su
validez, la decisión que tome la ciudadanía será vinculante.
El referéndum consiste en devolver a la ciudadanía el derecho a tomar
sus propias decisiones sin la intermediación de sus oficiales electos.
¿Por qué lo queremos?
Una democracia liberal como la nuestra, en la cual los derechos
constitucionales y las libertades públicas tienen una gran
importancia, necesita el aporte de los ciudadanos para mantenerse
viva. Si bien la letra de la constitución es respetada en nuestro
país, es necesario tomar acciones que promuevan el que esta letra vaya
más allá de un texto, pues nuestros derechos deben trascender del
libro y vivirse, sentirse y experimentarse dentro de la cotidianeidad.
La democracia no es un ideal elevado por los cielos acerca del cual
leemos en la escuela, sino un medio y un fin que nos permite
desarrollarnos con libertad. El referéndum, al darnos el poder de
tomar las decisiones que nos rigen, nos deja vivir esa democracia,
sentirla y disfrutarla.
Todo pueblo quiere más peso en la toma decisiones. Ya sabemos que la
soberanía reside en el pueblo, el cual la delega en el poder
legislativo, así lo reza nuestra Constitución Política. Sin embargo,
los costarricenses queremos participar, tenemos el deseo de poder
decir, y decidir, para labrar nuestro propio destino como nación.
Durante las protestas callejeras contra la ley de modernización del
Instituto Costarricense de Electricidad, vimos dos grandes bandos, uno
el de quienes gobiernan y legislan, y el otro era el de los sindicatos
y organizaciones civiles que se oponían. Pero nadie le preguntó al
ciudadano normal que quería, ni que pretendía. Ambos bandos asumieron,
por si y ante si, que la mayoría estaba con ellos pero... ¿quién le
preguntó a la mayoría? Nadie le preguntó.
El referéndum viene a preguntarles, viene a decir ustedes son quienes
deciden.
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