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La Benemérita que se quedó sin méritos
18 de Febrero del 2002
Editorial
de Tiquicia.COM
editorial@tiquicia.com
Vivimos en la era de la información.
Información que se administra y entrega a través de medios de alta
tecnología, esa es la señal de nuestros tiempos. Un Shakespeare
contemporáneo diría “Ser digital, o no ser digital, esa es la
cuestión”
Ya que nadie nace aprendido, y en ese tanto
todos debemos hacer esfuerzos por aprender cosas nuevas y útiles, debe
existir un proceso educativo que provea a las personas de los
conocimientos necesarios para producir y desenvolverse en un medio
cambiante y veloz como lo es el del mundo en que vivimos. Ese medio
consiste de computadores, Internet, transferencias electrónicas y
todas esas cosas complejas que se han vuelto indispensables.
Volvamos a ese proceso educativo, entendido
este en su acepción más simple, la de impartir clases o instruir.
Muchas personas aprenden de tecnología sobre la marcha, trabajan con
una computadora en la oficina o la casa y por pasos van aprendiendo su
manejo, estos somos los empíricos. En algunos colegios tienen la
lucidez suficiente como para enseñar a sus estudiantes y así desde
temprana edad aprenden. Pero si quieren seguir aprendiendo una vez que
se gradúen, mejor no asistan a la Universidad de Costa Rica.
En la Universidad de Costa Rica existen menos
de 10 laboratorios de cómputo, de los cuales por lo menos 5 son
financiados por los mismos estudiantes. Los propios de la universidad
son de acceso restringido, tan restringido que se necesita llenar
formulas y pedir permisos para usarlos... si es que le dan esos
permisos, pues esas computadoras están reservadas para algunos
profesores y estudiantes de tesis. Es más rápido ir a un cyber café
que hacer esos tramites. Hablemos claro, la UCR simplemente no ofrece
absolutamente ninguna facilidad para que sus alumnos aprendan siquiera
lo que es un correo electrónico.
Estamos hablando de una institución con 60
años de existir. Una institución que se jacta de su Benemeritazgo como
educadora nacional y formadora de los lideres del pasado. Nuestros más
brillantes presidentes, abogados, empresarios e Ingenieros se han
graduado de ahí, lo que pasa es que en esa época no había Internet.
Entonces con libros, tiza y pizarra se formaba a la gente. Pero las
cosas han cambiado mucho.
En todos los trabajos se solicita a los
aspirantes que manejen Windows, Word y Excel. Se busca que tengan
nociones básicas de búsqueda en Internet o al menos sepan manejar un
correo electrónico. Muchos estudiantes de la UCR califican, pero esto
no se lo deben a su alma mater.
La otrora prestigiosa Universidad de Costa
Rica hoy vive de sus glorias pasadas, y no ha logrado anotarse ni una
sola para el futuro. Se niega a invertir en equipos que desde hace
años son fundamentales en el desarrollo de cualquier carrera
profesional, pareciera que sus administradores son tan viejos como
ella, o quizá como ellos sí tienen acceso a tecnología no se preocupan
por sus estudiantes, quienes en su mayoría no lo tienen.
¿Qué hacemos con tener una universidad
benemérita si esta se dirige hacia el estancamiento educativo y lo
obsoleto? Shakespeare diría “No ser digitales”, pero necesitamos
serlo, o seremos obsoletos también.
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