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Un TLC con Estados Unidos
11 de Febrero del 2002
Editorial
de Tiquicia.COM
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Iniciando este año el Presidente George W.
Bush anunció, en su discurso ante el Consejo Permanente de la OEA, su
interés en negociar un Tratado de Libre de Comercio entre su país y
los de la región centroamericana.
Los TLC´s y su orientación
La década de los 90 trajo consigo profundos
cambios en las economías mundiales. Iniciamos un proceso de
globalización y libre comercio internacional que se encuentra en
marcha desde entonces. Costa Rica fue uno de los primeros países de
América Latina que se adhirió, para bien o para mal, a estas
tendencias internacionales de libre intercambio de bienes y servicios.
En la primera mitad de los años 90 se firmó
el Tratado de Libre Comercio con México, segundo que firmaba ese país
después del NAFTA. Posteriormente Costa Rica participó, y sigue
participando, en el establecimiento del Area de Libre Comercio de las
Américas. Durante la segunda mitad de la década pasada y principios de
la presente, se firmaron Tratados de Libre Comercio con Chile, Canadá
y República Dominicana. Actualmente se están negociando tratados
similares con Panamá y Trinidad y Tobago.
Los Tratados de Libre Comercio buscan
facilitar las exportaciones de Costa Rica hacia los mercados de los
países con los cuales se firman. En esta forma, un TLC contiene
cláusulas que favorecen a nuestros productos, rebajan los aranceles y
garantizan una competencia equitativa frente a los productos locales,
esto a la luz de principios de Trato Nacional y Nación más Favorecida.
En forma recíproca, los productos de esos países que ingresan a Costa
Rica lo hacen bajo las mismas condiciones. En términos generales,
estos tratados promueven la libertad de comercio, el libre intercambio
de bienes y servicios, y tienden, en muchos casos, a preparar la vía
para la entrada en vigencia del Area de Libre Comercio de las
Américas.
¿Porqué con Estados Unidos?
Este es tema bastante escabroso. El solo
hecho de mencionar las palabras TLC y Estados Unidos, en una misma
frase, genera desconfianzas en diversos sectores, incluso indignación
en muchos.
Creemos que esto no se debe tanto a
circunstancias comerciales o económicas, sino a un cierto sentimiento
“anti-yanqui” que aún prevalece en grupos de izquierda, que si bien
pequeños gritan mucho y en voz alta.
Sin embargo debemos mirar la realidad, y
procurar beneficiarnos de algo que, sin lugar a dudas, va suceder.
Estados Unidos es el socio comercial más importante que tiene Costa
Rica, más del 52% de nuestras exportaciones totales van a dar a ese
mercado; exportaciones que van desde café y azúcar hasta micro
procesadores y textiles. En el ámbito de las importaciones, el 62% de
estas provienen de Estados Unidos.
Con un TLC el consumidor se vería beneficiado
debido a la baja en las tasas arancelarias, abaratándose así los
productos de consumo así como los bienes de capital, últimos de los
cuales nosotros no producimos, y necesitamos. Las exportaciones verían
un aumento significativo, pues ya no estaríamos sujetos a los limites
de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe, pudiendo así exportar en
cantidades más altas a precios competitivos.
¿Estamos listos?
Consideremos bien esta pregunta, incluso
replanteémosla. ¿Costa Rica está lista para entrar a formar parte de
un Tratado de Libre Comercio con la economía más grande del mundo? Sí
y no.
No debemos mirar lo que ellos tienen para
superarnos, o viceversa. Tenemos que concentrarnos en las ventajas que
podemos explotar, las debilidades que deben corregirse y las
posibilidades de beneficio que los costarricenses podrán obtener una
vez firmado el tratado.
Los costarricenses poseen la preparación
académica necesaria para hacerlo, de eso no existe ni la más mínima
duda. Nuestro país cuenta con una fuerza laboral calificada para
asumir este reto y hacer un muy buen papel en empresas estadounidenses
que vengan a establecerse aquí. También contamos con una estabilidad,
política y económica, idónea para las inversiones, y productos
agrícolas, textiles y tecnológicos de primera calidad.
Sin embargo, tenemos mucho en que podemos, y
debemos, mejorar. Los servicios públicos, entiéndase telefonía de
cualquier clase y telecomunicaciones, acceso a Internet y procesos de
licitación en obra pública tienen que abrazar con ahínco a la
eficiencia que hasta la fecha ha brillado por su ausencia. Nuestra
infraestructura vial necesita una cirugía cosmética profunda, y ni
hablar de la infraestructura portuaria tan importante en eso de las
exportaciones e importaciones.
Los monopolios estatales, arriba mencionamos
algunos, de seguros, servicios telefónicos, telecomunicaciones,
Internet y fabricación de licores deben abrirse, de lo contrario no
hay competencia, no mejoran estos servicios y el consumidor se queda
sin opciones en campos tan esenciales como estos, y en los cuales, de
abrirse el mercado, podríamos disfrutar de servicios muy eficientes.
Si alguien no está deacuerdo con esto, que se sirva ir al ICE para
pedir una línea celular o que le instalen una nueva línea telefónica
en su casa, después de ir nos va dar la razón. Si en algo se ha
destacado Estados Unidos es en este tipo de servicios, que bueno sería
poder disfrutarlos nosotros también.
La firma de un TLC con Estados Unidos ya no
es una ficción lejana. En marzo de este año arrancan las
negociaciones, y si bien su redacción y aprobación pueden tardarse, el
producto final va llegar y vamos a tener que vivir con él. Solo va
depender de nosotros si lo sabemos hacer bien, o si fracasamos.
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