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Elecciones 2002:
¿Qué pasó?
4 de Febrero del 2002
Editorial
de Tiquicia.COM
editorial@tiquicia.com
Quienes hayan pronosticado, predicho o
adivinado que estas elecciones desembocarían en una segunda ronda
electoral, acertaron. El domingo de 7 abril tendremos otra elección
para escoger al hombre que regirá los destinos de la patria a partir
del 8 de mayo de 2002 y hasta el 2006.
Lo que pasó ayer...
En otros tiempos, cuando regía aún la
Constitución Política de 1871, el porcentaje necesario que se debía
alcanzar para que un candidato pudiera ser presidente, era del 50% de
los votos válidos emitidos. Este porcentaje, bastante alto por cierto,
en algunas ocasiones no era alcanzado por ninguno de los
pretendientes. Tal fue el caso en las elecciones de 1914, de las
cuales salió electo Alfredo González Flores, quien ni siquiera había
postulado su nombre, o en 1932 cuando ni el mismo Ricardo Jiménez
Oreamuno, brillante jurista y político costarricense, pudo llegarle al
codiciado 50%. En estas dos ocasiones ocurrieron hechos difíciles que
lesionaron, en alguna forma, a nuestra democracia.
Alfredo González Flores no contaba con el mas
mínimo apoyo popular, lo cual es muy natural si consideramos que su
presidencia fue fruto de un arreglo político y no de que haya
participado en las elecciones. En 1917 su Ministro de Guerra y Marina,
General Federico Tinoco Granados, lo depuso y asumió por si y ante si
la presidencia de la República. Sobra decir que la presidencia no le
duró mucho tiempo a Don Federico...
En el caso de 1932, uno de los candidatos
perdedores se alzó en armas y tomó el antiguo Cuartel Bellavista, solo
para tener que entregaras unos días después. El resultado fue bastante
más civilizado de lo esperado, y el candidato con la mayor cantidad de
votos fue ratificado por la Asamblea Legislativa, así tuvimos por
tercera vez a Don Ricardo como presidente, o Designado a la
Presidencia mejor dicho, quien por cierto hizo una administración
sensata, decente y ayudó al país a salir de los efectos de la Gran
Depresión. Sin embargo el sabor de las intentonas armadas quedó
arraigado y se reformó la Constitución para bajar el porcentaje a 40.
¿Qué pasó hoy?
Costa Rica hoy tenía tres partidos fuertes en
lugar de dos, cosa que fue, desde cualquier punto de vista que se
tenga, una situación excepcional. Ese tercer partido, llamado Partido
Acción Ciudadana, generó, desde su reciente inicio, una ola de
seguidores que inundó las calles de San José con los colores amarillo
y rojo, ocasionando un desbalance para los verdes y blancos, y rojos y
azules; si por escalas de colores fuera, las elecciones tendrían
ganador. Pero estas se ganan con votos, no con banderas que reflejen
el prisma.
El porcentaje de votos que obtuvo el Partido
Acción Ciudadana bien pudo haber definido quien sería el futuro
presidente de Costa Rica, si el PAC no se hubiera presentado. El hecho
es que no le ayudaron siquiera a llegar de segundo. Contra nuestros
propios pronosticos, Rolando Araya y Abel Pacheco serán los candidatos
de la segunda vuelta electoral, para mucho pesar de ambos.
Lo que pasó hoy no debería ser, aunque
inesperada, una sorpresa. Resulta que en unos pocos meses, un tercer
partido conformado por un equipo de gente poco conocida, con
planteamientos disímiles y un programa de gobierno con poca difusión,
le movió la tierra a dos agrupaciones que tiene más de 40 años de
batallar en la arena política nacional. Esto se debe naturalmente a
que su candidato, y figura principal, supo explotar el hecho de que él
es honrado.
Seguimos preguntándonos... ¿qué pasó hoy? La
respuesta no es sencilla; esta situación es fruto de una serie de
acontecimientos que se han venido dando desde hace ya muchos años. El
pueblo costarricense no cree en los políticos, de eso no hay duda. Se
ha formado una especie de aura de corrupción que rodea a cualquiera
que aspire a un cargo publico. Cada administración desde 1990 hasta la
fecha, ha tenido algo que apuntársele, que el cierre del Banco Anglo,
el desfalco desvergonzado en Asignaciones Familiares, el Caso Hank,
nombramientos diplomáticos cuestionables, debilidad con la situación
del Rió San Juan. Estas cosas han calado en los costarricenses a tal
grado que dejaron de creer en sus gobernantes.
Los porcentajes
Podemos afirmar que el porcentaje de Ottón
Solís hubiera dado la victoria a cualquiera de los otros dos, eso es
cierto. Pero también es cierto que el Partido Acción Ciudadana no
superó el porcentaje correspondiente al abstencionismo, que supera el
30% del total del padrón electoral. Este porcentaje hubiera podido
decir, aun habiendo tres partidos, quien será el presidente de Costa
Rica. Ese 30% de costarricenses, o más, ya no le cree a nadie, y no le
cree a nadie porque se ha desilusionado por partidos políticos que no
le cumplen.
Un serio llamado de atención
El Liberación Nacional de los años 50 y 60
hubiera ganado estas elecciones. Porque en ese entonces la gente
sabía, sin el mas mínimo rasgo de la duda, que estaba conformado por
personas que gobernaban con una seriedad y honestidad ejemplares, ese
fue el partido de las grandes conquistas, el que transformó a Costa
Rica para convertirla en un ejemplo de desarrollo. Pero ese partido
cambió, se le cuestiona, se le acusa de abandonar sus raíces
socialdemócratas por un neo liberalismo que esconde con poco disimulo
y que debido a estos cuestionamientos ha apartado a gente muy valiosa
de su seno, como el mismo Ottón Solís, Alberto Cañas o Margarita
Penón.
La Unidad Social Cristiana, que de social
cristiana no tiene nada, ha sido una especie de plasma evolutiva
constante, que con el paso de los años cambia de nombre sin quitarse
el mismo sombrero de siempre. Quien fuera su fundador, el hijo de
cierto de caudillo que también era medico, así como el Dr. Abel
Pacheco, procuró manejar el partido a su antojo y discreción, como si
fuera el dueño. En esa agrupación el único marco ideológico ha sido lo
que su otrora líder dijese que seria el marco. Pero al líder no le
funcionó, y la agrupación buscó nuevos horizontes para renovar sus
filas y cúpulas, pero no renovó su norte, ni sus objetivos.
Ya sabemos porqué
Habiendo tenido la oportunidad de realizar
cambios de una enorme necesidad para el país, estos dos partidos se
alternaron en el poder y dejaron que los días pasaran mientras
apagaban los incendios del día a día, pero no llegamos a ver nunca un
plan serio, una serie de políticas que tendieran a depurar la
administración publica y hacerla mas eficiente, un plan de impuestos
efectivo, una política exterior seria y consciente, y así sigue la
lista.
Los costarricenses se cansaron, se
desilusionaron. Hemos dicho en varias ocasiones que en estas
elecciones tuvimos tres partidos, pero en realidad hubo un cuarto, el
del abstencionismo, que con su silencio ha castigado a quienes buscan
gobernarnos. Su voz no se escucha, pero su mensaje es claro, este
abstencionismo nos dice que el pueblo está pasando momentos difíciles.
Los salarios no rinden, el costo de vida aumenta, necesitamos mejoras
en nuestros servicios públicos, queremos ver la inversión de la cual
debiera ser fruto nuestros impuestos. ¿Usted puede escuchar esa voz?
Desde este escritorio se escucha muy clara...
Si aún se están preguntando que pasó hoy,
solo escuchen esa voz, es la voz de todos nosotros, es la que nos
habla y nos dice que ya no podemos seguir así, que Costa Rica puede, y
debe, mejorar.
Es nuestra esperanza que esta segunda ronda sirva para
que meditemos lo que queremos hacer. Es nuestro afán que los
candidatos que podrán concursar en ella recuerden, cuando alcancen la
presidencia, que deben cumplir con su deber, ser serios, honestos y
responsables. De lo contrario el cuarto partido va regresar con más
partidarios.
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