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Los vientos fríos
de diciembre
3 de Diciembre del 2001
Editorial
de Tiquicia.COM
editorial@tiquicia.com
Han llegado los vientos fríos de diciembre, aquellos que tanto
esperamos y que nos indican el final de un año y el inicio de una de
las épocas más lindas para los costarricenses.
Diciembre es un mes de alegría, de familia, que nos trae el ajetreo
navideño y suculentas comidas que marcan la pauta, y la panza, de
todos aquellos que guardamos un espacio para los tamales, la pierna de
cerdo con salsa de piña y los brindis de fin de año. Es un mes también
de mucho trabajo; el comercio espera hacer su agosto en Diciembre, las
tiendas cierran tarde, las calles se muestran atiborradas de gente y
automóviles haciendo compras de último minuto o atendiendo a la misa
del 25. Sin lugar a dudas es un mes de mucha actividad, pero a la vez
de alegría y recogimiento familiar.
Es importante que todos disfrutemos a plenitud del fin de año, está de
sobra decir que las ocasiones sobran para hacerlo; pero también es
importante que no olvidemos hacer otras cosas que pueden dar mayor
significado a estas fechas.
¿Que cosas?
Diciembre es el mes que presenta la mayor incidencia de accidentes de
tránsito provocados por el alcohol. No es que vayamos a criticar que
la gente tome licor, pero debemos hacerlo con moderación, no vaya ser
que nuestra familia deje de disfrutar futuros diciembres debido a
nuestra ausencia.
También es un mes en el cual hay personas especiales, para cada uno,
que sufren la falta de un ser querido; procuremos estar con esas
personas, darles nuestro apoyo y cariño para que no piensen que están
solos, para que ellos también puedan disfrutar de su Diciembre.
Recordemos que el amor y el aprecio se deben demostrar todo el año,
pero en Diciembre cuenta más que lo mostremos. Así que no pensemos
solo en la rumba, porque bien podemos dedicar nuestro tiempo a los que
nos necesitan y aprecian nuestra presencia.
Es una época de regalos y generosidad, todos procuramos dar alegría
con detalles envueltos de papel con colachos y lazos satinados,
disfrutamos viendo los ojos y expresiones de la gente cuando abren sus
presentes, porque eso nos hace sentir que somos fuente de alegría para
nuestros seres queridos. Pero no olvidemos que hay muchos, quienes no
van a abrir regalos en Diciembre, no podrán hacer ojos de ilusión ni
sentir dicha de escuchar el papel arrugarse en sus manos mientras ven
cual será la sorpresa que les dieron. Seamos generosos con los demás,
aunque no los conozcamos ni sepamos de donde vienen; solo cerremos los
ojos y pensemos que estamos dándole un rato de felicidad a alguien que
no la tiene. Está en nosotros el dar felicidad a quienes les falta, el
brindar gozo a los que lo carecen, no seamos mezquinos.
Diciembre es el mes de la Navidad; entendida esta, en su única
acepción, como la celebración del nacimiento de nuestro redentor que
vino a la tierra para salvarnos. Dediquémosle a él todo lo que
podamos, ya que él nos ha dado tanto y nosotros no siempre le
correspondemos. Nunca está de más entregarle nuestros pensamientos en
el día de su natividad.
Diciembre es el mes de los vientos fríos, que se opacan con el calor
humano. Seamos generosos con el calor que damos a los demás, que
podemos entregarlo a manos llenas. Hagamos esto sin mirar a quien, que
no es para nosotros que lo hacemos, sino para gozo de quienes lo
reciben.
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