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Existe un refrán que dice: La mejor palabra es la que no se dice. Esto
se resume en una importante lección de vida que nos enseña que la
prudencia es un elemento fundamental de la convivencia humana. Para
poder mantener esta convivencia, en forma pacífica, debemos cuidar las
cosas que decimos y respetar a los demás.
En esta semana, recién pasada, los costarricenses fuimos testigos de
hechos que, por su naturaleza imprudente y mal intencionada, han
cavado un profundo resentimiento entre los partidos Unidad Social
Cristiana y Liberación Nacional. El candidato liberacionista, Ing.
Rolando Araya Monge, fue grabado, sin él saberlo, haciendo comentarios
personales y chistosos acerca de su contrincante, el Dr. Abel Pacheco
de la Espriella. Comentarios que, sobra decirlo, resultaron ser
bastante ofensivos.
La conducta del señor Araya Monge es, desde cualquier punto de vista,
censurable. Sin embargo no achaquemos todo a Don Rolando, pues el
mismo fue víctima de sus propias palabras, más cuando estas cayeron en
manos de otros. Todo sucedió una mañana, hace tres meses, cuando el
candidato se disponía a dar unas declaraciones en la Radio
Universidad, de la UCR. Estando ahí aprovechó para hacer gala de su
sentido humor y dijo algunas cosas, según el graciosas, sobre el Dr.
Pacheco. Don Rolando estaba siendo grabado sin saberlo, y la grabación
llegó a manos de la prensa, la cual le dio la difusión del caso.
Inmediatamente después de que esta grabación saliera al aire, el Dr.
Abel Pacheco aparece en las pantallas de la televisión dando
declaraciones sobre estos hechos, lo mismo hizo su candidato a la
segunda vicepresidencia.
Hablemos claro, las palabras de Don Rolando le quedaron muy bien a Don
Abel. Dentro del contexto de una campaña tan reñida como lo es esta,
la Unidad Social Cristiana encontró muy favorable el hacer referencia
a los chistes de Don Rolando. No es de extrañarse que el candidato
socialcristiano hasta sintiera las ganas de decirle su muy
característico Muchas Gracias a su contrincante.
Podemos ver como un partido se benefició del error del otro, pero no
podemos dejar de subrayar que la grabación fue realizada sin que Don
Rolando lo supiera. Eso refleja muy malas intenciones, más tratándose
de que la misma se realizó dentro del campus de la Universidad de
Costa Rica.
Don Rolando cometió un error posterior, en lugar de ofrecer una
disculpa o procurar justificar sus palabras, él le dio más armas a su
contrincante. Dijo que estaba contando chistes, lo cual ya todos
sabemos, y que al final de cuentas él es un maicero de Palmares y
quería que la gente así lo supiera. Nosotros nos preguntamos: ¿Quién,
dentro de sus cinco sentidos, votaría por un maicero autoproclamado?
Mejor hubiera pedido disculpas, el pueblo perdona hasta a un
maicero... siempre y cuando este no se jacte de serlo, claro está.
Sentimos que los ofendidos, en este caso la Unidad Social Cristiana,
actuaron muy lejos del parámetro de la caballerosidad. En lugar de ser
discretos exponen la condición física de su candidato y pretenden,
dentro del marco que estas grabaciones les ha dado, sacar provecho de
la situación, sin percatarse de que quizás esto es tan imprudente como
lo son las palabras de Don Rolando. Liberación Nacional ya sacó
anuncios televisados de ataque hacia el candidato socialcristiano,
seguramente con la finalidad de balancear el efecto negativo que la
grabación tuvo sobre su campaña política; y así lo que pudo ser la
primera campaña presidencial limpia en muchos años, se ha convertido
en una más, de las tantas, campañas en que la audiencia debe
presenciar los dimes y diretes de los candidatos.
¿Así es como van a gobernar estos señores? ¿Será esta la forma en que
van a lograr consenso para sus proyectos en la Asamblea Legislativa?
Que sean los electores quienes decidan, pues las palabras de estos, y
no las de Don Rolando, las que deben ser escuchadas por los partidos.
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