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Se acercan las elecciones presidenciales a pasos
agigantados. Los partidos políticos han iniciado sus campañas
televisivas, permitiendo que podamos compartir las ideas de los
candidatos mientras anhelamos que estos se apuren y así podamos
regresar a ver Betty la Fea.
El periódico La Nación publicó una encuesta en su edición del domingo
que arroja resultados esperados por todos, pero no por eso deja de ser
interesante hacer algunas observaciones al respecto. Los datos de la
encuesta nos dicen lo siguiente: Abel Pacheco, Partido Unidad Social
Cristiana, 34,6%, Rolando Araya, Partido Liberación Nacional, 30,7%,
Ottón Solís, Partido Acción Ciudadana, 7,3 %, Otto Guevara, Partido
Movimiento Libertario, 5,3%, y los porcentajes restantes se dividen
entre votos nulos o blancos, indecisos, otros y ninguno.
Tomando los actuales resultados, y procurando interpretar la intención
de voto que tendrán los costarricenses para las elecciones de febrero
próximo, podemos asegurar que, si de porcentajes y encuestas se trata,
Betty la Fea sería electa presidente de la República, pues sin duda
alguna esta poco atractiva doncella genera más puntos porcentuales
entre la audiencia que cualquiera de los candidatos. Sin embargo vamos
a tratar de ponernos serios, a pesar de que la situación sea
irrisoria.
En un editorial pasado mencionamos, incluso predijimos, que los
minoritarios Ottón Solís y Otto Guevara le iban a dar guerra a los
partidos mayoritarios. Vemos que no estábamos lejos de la verdad. Si
se suma el porcentaje de Don Ottón al del Partido Liberación Nacional,
el señor Araya tendría mucho menos de que estar preocupado, incluso
hasta podría concentrarse en sacar publicidad interesante en lugar de
salir hablando solo en su automóvil o pegando brincos en un partido de
fútbol. Claro, que si le sumamos el porcentaje de Otto Guevara al
Partido Unidad Social Cristiana veríamos al Dr. Abel Pacheco dando sus
acostumbradas Muchas Gracias en una forma bastante más sentida.
Que interesante resulta ver que dos partidos, surgidos por una
separación de los dos grandes, estén provocando una diferencia tan
enorme. Incluso nos podemos aventurar a decir que el candidato que
ocupe la silla presidencial para el próximo cuatrienio estará allí
sentado gracias a que uno de los partidos más pequeños le restó los
votos a su contrincante. Esto nos recuerda aquellas elecciones en que
George Bush perdió contra Clinton porque a Ross Perot se le ocurrió
dejar de ser Republicano.
Aún faltan varios meses de campaña, y con porcentajes tan cercanos,
uno del otro, es difícil pronosticar quién será nuestro presidente. No
es ningún secreto que la contienda electoral se gana el día en que se
celebra, pero tampoco es un secreto que hay opciones nuevas y
refrescantes, que el discurso desteñido está cansando a la gente y que
las cosas en Costa Rica tienen que cambiar en la substancia y no en la
estética.
La política es aquella actividad que los sabios y honestos utilizan
para beneficiar a su país, es un medio y no un fin. Se hace política
con la esperanza de que las ideas puedan ser hechos que ayuden a la
población, pero hay quienes no escuchan y siguen con sus gobiernos
desteñidos, decisiones tímidas y la alcahuetería hacia la corrupción
que ahora les pasa la factura. Estos hacen política como un fin, y se
olvidan del medio.
El río está sonando, las piedras vienen en camino. La patria está
hablando pero los grandes no la escuchan; escuchen señores candidatos
el clamor de quienes los eligen, que son ellos a quienes ustedes se
deben y también serán los que les pidan cuentas cuando su fin haya
llegado.
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