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Tiquicia.COM es un medio de comunicación dirigido a los costarricenses, en este editorial semanal siempre desarrollamos temas que se relacionan con aspectos propios de Costa Rica, así lo han podido comprobar nuestros lectores. A pesar de lo anterior, en esta edición debemos hacer un cambio en nuestra rutina y hablar sobre un hecho que sucedió allende nuestras fronteras, en una ciudad lejana pero por todos conocida.
El 11 de septiembre fuimos testigos del atentado terrorista más sangriento que ha sucedido en la historia. Dos aviones secuestrados fueron estrellados contra las Torres Gemelas en Manhattan, y un tercero fue dirigido contra el Pentágono. El cuarto avión secuestrado no llegó a su destino gracias a la valentía y entrega de sus pasajeros.
El número total de víctimas aún se desconoce, mientras escribimos estas letras aún hay personas atrapadas bajo los escombros de las torres gemelas. Las pérdidas económicas suman varios millones de dólares y el daño moral, que se ha hecho, no se podrá medir jamás. Las sospechas apuntan hacia extremistas musulmanes sin embargo aún no existen pruebas valederas. Eso es todo lo que sabemos.
Hablemos de lo que sí sabemos
El odio genera más odio, la venganza solo produce más venganza, y quienes han sufrido son personas inocentes que acudieron a sus trabajos cotidianos ese día. Hombres y mujeres desarmados que iniciaban un nuevo día de labores cuando en segundos perdieron sus vidas sin saber porqué. Eso no es justo. Hay quienes han escrito en varios foros de Internet, incluyendo uno habilitado en este portal, que Estados Unidos se la buscó, que ese país cavó las tumbas de esas personas con sus acciones intervensionistas en el medio oriente; que posiciones tan injustas.
En esos atentados murieron miles de personas provenientes de más de 30 países, entendamos persona en su sentido más estricto, aquello que solemos llamar ser humano. Esas personas no guardan relación con conflictos internacionales propios de la política exterior de las naciones, son simplemente personas con nombres y apellidos, familias, actividades y vidas; son seres humanos, no números, no nacionalidades o posiciones políticas, son, en suma, vidas que merecen respeto por el solo hecho de serlo.
Comentarios sobre opresión de razas y distinciones étnicas han privado en estos foros, y eso es algo que debemos ignorar, pues esto no se trata de razas, no hay razas, en plural, solo existe una raza, que debemos mirar en singular, una raza humana que es la de todos.
Solidaridad con el prójimo
Reflexionemos sobre los siguiente: en el mundo existen tres grandes religiones que creen en un solo Dios; los cristianos, judíos y musulmanes. Los judíos lo han hecho desde hace tres mil años, los cristianos desde hace dos mil años y los musulmanes mil cuatrocientos años. A pesar de que han pasado siglos en que estas religiones han creído en un solo Dios, han sido estas mismas las que han provocado las peores guerras de los últimos 100 años. Aparentemente aún hay muchos que no han realizado aún que existe una sola humanidad y que esta es hija de un solo Dios.
Debemos solidarizarnos, no como costarricenses, sino como seres humanos que se solidarizan con otros seres humanos, que sienten y creen en los valores de la decencia y el bien común. Debemos crear conciencia en nuestros hijos y sobre nosotros mismos, sentir empatía hacia los demás y dejar antiguos rencores que solo generan más rencor. Esto se logra con una sola palabra; Solidaridad. Ese es el inicio, a partir de ahí las cosas serían mejores para todos.
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