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El 9 de setiembre Costa Rica celebra el día del niño. Las escuelas del país realizan actividades especiales y en cada una se hacen fiestas para que los niños disfruten al lado de sus compañeros y maestros.
El día del niño pretende resaltar la importancia que una sociedad debe darle a su infancia; a ese grupo de personas, aún no ciudadanas, que dependen de los adultos para procurarse su bienestar y educación, aquel segmento de la población que representa el futuro de una nación y un mejor porvenir.
En la niñez es que vemos nuestro propio reflejo, nos observamos en retrospectiva permitiéndonos alejarnos de la realidad cotidiana hacia aquellos mágicos confines en que, aún siendo inocentes, aprender era un proceso emocionante, pues descubríamos cosas nuevas todos los días; aquellos sagrados espacios de recreo y juego en los que desarrollábamos nuestras habilidades físicas y aprendíamos a relacionarnos con los demás. Así es la niñez, un fugaz momento de recuerdos dorados y experiencias nuevas. Eso es lo que se celebra en el día del niño.
Al pensar en la dicha que muchos sentimos cuando éramos niños, y en la que sentirán los infantes del presente, no podemos dejar de pensar en aquellas miles de personitas cuyos días no son tan alegres; cuyas circunstancias son muy distintas a las que normalmente deberían ser para su edad. Hablamos de los niños que deben dejar los estudios para ayudar, con su trabajo, a sus familias, o los niños que reciben abusos por parte de sus propios padres. Ellos también tienen derecho a la felicidad, derecho a disfrutar de esta etapa de simplemente ser niños, sin tener que preocuparse por las actividades propias de los adultos, o lo que estos puedan hacerles a través del abuso. Para estos niños la niñez no existe, más bien esperan crecer rápidamente para poder salir de las crudas vidas que les ha correspondido llevar.
Sobran las ocasiones en que se camina por las afueras de una escuela y se escucha el sonido del juego y la alegría, el sonido de los niños en plena diversión. También sobran ocasiones en que las personas se quejan aduciendo que esto es molesto. Bien lo decía el ilustre maestro costarricense Omar Dengo: "no llamen ruido a los sonidos que hacen los niños cuando juegan". Recordemos al maestro Dengo cada vez que nos moleste este sonido, más bien debería llenarnos el corazón de alegría, y eso es lo que muchas veces nos hace falta.
La familia juega un papel de fundamental importancia en la vida de un niño, de sus padres aprende los valores que le harán persona de bien a la vez que recibe las dosis necesarias de cariño y disciplina, que sin duda alguna ambas contribuyen a una mejor formación. La escuela, segundo hogar de la niñez, es la que brinda oportunidades de crecimiento intelectual y social, enseñando a los niños sobre las letras y los números, y, porque no, hasta sobre el Internet, de la mano de sus maestros. Ambas instancias deben trabajar de la mano con el fin de producir mejores personas para el futuro; una sin la otra no tiene mayor sentido. Una escuela donde los padres no participan del proceso educativo de sus hijos se convierte en el amargo encierro diurno donde los infantes son depositados para que sus padres se libren de ellos, y un maestro que haga su trabajo sin dar lo mejor de si mismo será, a los ojos de sus pupilos, el dictador de turno al que deben obedecer sin respetar ni querer.
No es fácil involucrarse en el proceso de formación de la niñez, es un reto difícil con dificultades diarias que muchas veces no sabemos sortear, pero es una obligación ineludible que debe ser tomada en serio, por el bien de nuestros hijos y de la sociedad en que vivimos. Por eso celebremos todos este día del niño, abracemos a la niñez, y protejámosla, que ellos son nuestra prolongación en la vida, y la esperanza de nuestro futuro.
Un editorial en un medio de comunicación del Internet poco puede hacer para mejorar las vidas de los niños, pero al menos esperamos formar conciencia y tocar algún corazón. Si una sola persona lee estas líneas y decide hacer algo al respecto, ya eso es un logro; al menos una vida pudimos cambiar y eso es lo que nos orienta a escribir estas letras.
¡Feliz día del Niño!
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