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Costa Rica está conmovida. Un periodista responsable fue asesinado por sicarios cuando llegaba a su casa. Este periodista, extensamente conocido por su programa radial La Patada, fue de los que fundamentaban sus reportajes con hechos reales, sin dejar que sus criterios personales influyeran en las historias que contaba o las denuncias que hacía. Parmenio Medina era un periodista responsable.
Seamos francos, él murió porque había quienes sentían temor a que tan insistente periodista asoleara algunas verdades. Ya que el señor Medina se caracterizaba por denunciar, apoyado en hechos probados, es muy probable que resentidos del pasado, o denunciados del futuro, necesitaran vengar su marchitado nombre o evitar que se los marchitaran. La forma más sencilla de acallarlo fue matándolo; esto es muy claro.
Es usual que la prensa nacional se queje por algunas limitaciones legales que les impide desarrollar su actividad informativa con más libertad. Nuestra legislación, ciertamente, es limitativa en el tema de denuncias que se hagan contra
personas que ostentan cargos públicos, sancionando esta conducta bajo la figura del desacato; cosa que se copió del Código Penal argentino de la época dictatorial en los años 70.
También existen otros aspectos relativamente limitantes como la anticuada legislación que regula la actividad periodística.
Estas cosas deben corregirse.
Sin embargo, la muerte de Parmenio Medina no tiene mucha relación con las limitaciones formales, o jurídicas, que tiene la libertad de prensa. En este caso particular, se demostró que existen limitaciones informales, no escritas pero por todos conocidas, que a la postre son más fuertes que las legales. Nadie llevó al periodista ante los tribunales de justicia, no lo denunciaron ni demandaron por nada; encontraron más fácil quitarle la vida. Ese es un ejemplo de cómo se limita, informalmente, la libertad de prensa.
La finalidad de estas limitaciones informales no tiene un fin que busque beneficiar a la sociedad, más bien procuran mantenerla engañada.
Parmenio Medina no se dejó amedrentar y siguió ejerciendo sus derechos, pero esto le costó la vida.
Ahora bien, de antemano nos disculpamos con los periodistas y medios de comunicación que, como Don Parmenio, son responsables y serios; existen en Costa Rica medios de comunicación que utilizan limitaciones informales a la libertad de prensa.
Todos sabemos que hay medios que tergiversan la información, hacen reportajes sin investigar los hechos con profundidad, manipulan a la opinión pública con verdades a medias, critican a los opositores de sus amigos o demuestran una enorme falta de subjetividad.
Pero claro, estos son los primeros que se rasgan las vestiduras cuando pierden juicios o los critican, son los que más piden libertad de prensa, como si no supiéramos que constantemente abusan de ella.
Por supuesto que siempre tendrán derecho a ejercer su oficio periodístico, la libertad hasta les permite ser irresponsables, pero no tienen autoridad moral para luego quejarse.
La libertad debe ejercerse con responsabilidad, siendo consecuentes con nuestras palabras, publicando la verdad y buscando el beneficio de una sociedad. Los medios de comunicación tenemos una responsabilidad para con aquellos que leen nuestras palabras; debemos entregarles la verdad, no nuestra versión de ella, sino la única que existe: aquella fundada en la realidad.
Nuestro deber es informar, denunciar, cuando sea necesario, y brindar a nuestros lectores con aspectos de la mejor calidad.
Tiquicia.COM, con apenas 10 meses de existir, ya supera, en número de lectores, a la mayor parte de los medios de comunicación escrita del país. Esto no se ha logrado con amarillismo, tergiversaciones o manipulaciones; hemos llegado a este punto, a través de la seriedad y, sobre todo, de la verdad
acompañada de nuestro compromiso con el país. Con eso demostramos una sola cosa: Sí se puede ser responsable y tener éxito como medio de comunicación.
La memoria de Parmenio Medina debe enseñarnos muchas cosas. Siempre recordemos que existen periodistas comprometidos con su país, que creen en la libertad y en la verdad, y que no se dejaron amedrentar por las presiones de otros. Eso, más que una enseñanza, es un ejemplo.
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