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En 1994 iniciaba la Administración del Presidente José María Figueres Olsen; el joven presidente daba sus primeros pasos en Casa Presidencial cuando de un pronto a otro se anuncia el cierre del Banco Anglo Costarricense, la institución financiera más antigua del país.
Las críticas no se dejaron esperar, el partido de oposición y algunos medios de prensa culpaban al señor presidente por cerrar el Banco Anglo, el cual presentaba deudas que ascendían a más de 54 millones de dólares. Cosa que parece bastante ridícula si analizamos que los problemas de liquidez no los provocó el Presidente Figueres Olsen, sino los directivos del banco.
Los tribunales de justicia procedieron a ordenar el arresto de los imputados, todos los miembros de la Junta Directiva de la extinta institución, su gerente general y otras personas relacionadas al caso... sin mencionar a dos sudamericanos que se fugaron para evitar el proceso. Después de interminables procedimientos, algunas excarcelaciones y el primer juicio, los abogados de la defensa decidieron elevar el caso al Tribunal Superior Penal de San José con el fin de ver a sus clientes librados de semejante embrollo.
Esta semana el Tribunal Superior se pronunció, condenando a los imputados a 25 años de cárcel en el caso del gerente general, y a 15 años para cada uno de los ex directivos. La prensa mostró, al día siguiente, las caras de preocupación de los culpables, quienes esgrimían expresiones de profunda de tristeza... expresiones que no hacían cuando estaban en reuniones de junta directiva llenando sus bolsillos con dinero que no les pertenecía.
La defensa ya manifestó que el caso será llevado ante la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, que es la de Casación Penal, pues arguyen que a sus clientes no se les trató con la justicia debida y que deben reclamar; incluso se mostraron confiados de que la Sala III les redimirá.
Preguntamos: ¿A quien creen estos señores que están engañando? ¿Acaso pensaran, dentro de sus ilusiones sin sentido, que la gente va pensar que no lo hicieron? El Banco Anglo Costarricense era una de las instituciones más sólidas del país y en cuatro años ellos lograron hacer lo que nadie jamás se pudo haber imaginado: llevar a un banco del estado al descalabro financiero. Esto, estimados lectores, no sucede porque el dinero camine solo y se pierda a la vuelta de
la esquina. Estas cosas solo pasan cuando funcionarios públicos incumplen sus deberes y cometen el delito de peculado.
Los tribunales han hecho justicia, las condenas deberán ser cumplidas, y nada de hacer caritas... pues al pueblo costarricense, víctima de todos estos hechos, nadie le va devolver el haber perdido su confiabilidad en el sistema bancario estatal, pero al menos podemos confiar, aún, en nuestros tribunales de justicia. |